Bandeja con el estado a la vista
Todos los avisos del municipio, filtrables por estado. Cada tarjeta dice de qué va, dónde está y en qué punto se encuentra, sin abrir nada.
Hecha con React Native y Expo. El vecino comunica una incidencia con foto y ubicación, recibe un número de registro y sigue en qué punto está. La misma base de código sirve para iOS, Android y para esta versión web que estás viendo.
Es una demo real y funciona con el ratón o el dedo. Si se te queda pequeña, ábrela a pantalla completa.
La mayoría de apps municipales fallan por lo mismo: piden registro antes de dejarte hacer nada, esconden el estado del aviso y no funcionan con una mano en la calle. Esta va al revés.
Todos los avisos del municipio, filtrables por estado. Cada tarjeta dice de qué va, dónde está y en qué punto se encuentra, sin abrir nada.
Categoría, qué ocurre, dónde y foto opcional. La ubicación se puede tomar del GPS del móvil o escribirse a mano si el vecino prefiere no darla.
Número de registro y línea de tiempo: cuándo entró, quién lo valoró, cuándo se abrió la orden de trabajo y cuándo se cerró.
Una app de una administración pública está sujeta al Real Decreto 1112/2018 y a la norma EN 301 549. Eso no se resuelve al final con un plugin: son decisiones que se toman mientras se construye cada pantalla.
Estas son las de esta demo, y todas se pueden comprobar en el propio código.
Cada etiqueta de estado lleva su texto además del color. Es el criterio 1.4.1, el que más se incumple en paneles de seguimiento.
Todas las combinaciones de texto y fondo se midieron sobre la app ya construida. Dos grises no llegaban a 4,5:1 y se corrigieron.
Si el formulario falla, aparece un resumen que el lector de pantalla lee en voz alta y el foco salta al primer campo que hay que corregir.
Encabezados con su nivel, grupos de opciones anunciados como tal («opción 3 de 8») y cada tarjeta como un único elemento con todo su contexto.
WCAG 2.2 pide 24. Aquí se usa 48, incluido el botón de volver de la cabecera, que de serie venía a 30.
Contorno de foco visible para quien navega con tabulador, la página declara español y se respeta la preferencia del sistema de reducir animaciones.
El proyecto es una app de React Native con Expo. De ahí sale el paquete para App Store, el de Google Play y también esta versión web, que es la que estás usando: HTML real, no un vídeo ni un lienzo dibujado.
Esa última parte no es un detalle. Una app web hecha así se puede enseñar, indexar y leer con un lector de pantalla; los frameworks que pintan sobre canvas, no.
“Si la demo no se puede tocar desde el móvil del cliente, no es una demo: es una captura de pantalla con más pasos.”
El municipio es ficticio y los avisos viven en la memoria del navegador: al recargar vuelven a empezar. No se envía nada a ninguna administración. Para una implantación real haría falta añadir:
Cuéntame qué proceso quieres llevar al móvil y para quién. Te digo si encaja como app nativa, como app web o como las dos, y con qué alcance conviene empezar.