¿Cumple tu web la norma de accesibilidad?
Escribe una dirección y te digo qué incumplimientos de la UNE-EN 301549 —la norma que obliga al sector público por el Real Decreto 1112/2018— se detectan en su HTML. Sin registro y con el criterio WCAG de cada uno, para que puedas pasárselo a quien lleve la web.
Trece comprobaciones sobre el HTML.
Idioma declarado, título de la página, bloqueo del zoom, imágenes sin alternativa textual, campos de formulario sin etiqueta asociada, botones sin nombre accesible, enlace para saltar al contenido, región principal, jerarquía de encabezados, marcos sin título y enlaces con textos como «pincha aquí».
Cada hallazgo viene con su criterio WCAG y una explicación de a quién afecta, no un número sin contexto.
Y por qué te lo digo.
Esta herramienta lee el HTML, no renderiza la página. No puede comprobar el contraste de color, ni el orden del foco al navegar con teclado, ni el comportamiento con el texto ampliado al 200 %, ni lo que aparece después con JavaScript. Y desde luego no sustituye a probar con un lector de pantalla real.
Ninguna herramienta automática detecta más de una parte de los problemas de accesibilidad. Quien te venda una auditoría hecha solo con un validador te está vendiendo media auditoría. Salir sin fallos aquí es una buena señal, no un certificado.
¿Te ha salido una lista larga?
Si la web es de un organismo público, cumplir no es opcional: lo exige el Real Decreto 1112/2018. Cuéntame el caso y te digo qué costaría dejarla conforme y publicar su declaración de accesibilidad.